Chile

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Home Historia Historia de Chile

La historia de Chile se divide comúnmente en 12 periodos históricos, que cubren el intervalo de tiempo comprendido entre el comienzo del poblamiento humano en el territorio del actual Chile (c. 10.500 a. C.) hasta nuestros días.

La glaciación Würm-Wisconsin, duró unos 50.000 años aproximadamente. Según los científicos, el "Puente de Beringia" en condiciones de ser transitado duró unos 4.000 años en su primera etapa y 15.000 años en su segunda etapa. A partir de ahí, el hombre fue hacia el sur hasta llegar al actual territorio chileno.

El territorio actual de Chile, el menos poblado de todo el continente americano, fue habitado por diversos grupos indígenas antes de la llegada española. 

Los cambios climáticos del 6.000 a. C., alteraron drásticamente las costumbres de los paleoindígenas chilenos que debieron adaptarse a un nuevo entorno: se formó el desierto de Atacama, desaparecieron muchas especies y el océano Pacífico delimitó las costas actuales. 

En la Isla de Pascua se desarrolló una cultura de características polinésicas muy avanzada pese a su aislamiento. La cultura rapa nui desarrolló un idioma propio y un sistema de escritura desaparecido en la actualidad y construyó enormes esculturas conocidas como moais.

Descubrimiento 

Los primeros europeos en reconocer el territorio chileno fueron el portugués Hernando de Magallanes y Sebastián Elcano, en su intento de circunnavegación del planeta bajo las órdenes de Carlos I, rey de España.

Sin embargo, el primer explorador de gran parte del territorio chileno fue Diego de Almagro, socio de Francisco Pizarro en la conquista del Perú.

Dominación española 

En 1540, Pedro de Valdivia, autorizado por Francisco Pizarro, llevó a cabo una segunda expedición, con la cual se inició el período de la Conquista. Al contrario de Diego de Almagro tomó la ruta del Desierto de Atacama.


Finalizada la denominada Conquista, se inicia un periodo que abarcaría más de dos siglos, durante los cuales se extendería y consolidaría la dominación española en el territorio, sólo resistida por los mapuches.

El año 1808, el Imperio Español vivía en un creciente estado de agitación. A Chile llegaron las noticias de la invasión napoleónica a España, y el cautiverio de Fernando VII en la época que había asumido García Carrasco como gobernador de Chile. O'Higgins fue nombrado Director Supremo y, el 12 de febrero de 1818, primer aniversario de la batalla de Chacabuco, declara formalmente la independencia de Chile, que se confirmaría con la victoria del ejército patriota en la batalla de Maipú, el 5 de abril de ese año.

1810-1830: La lucha por la Independencia
La disolución del Estado Imperial español a partir de 1808, provocó la primera y más grande crisis política de la historia de Chile. Esta se prolongó desde ese año hasta 1830, cuando se logró establecer un ordenamiento político más o menos definitivo. Así, en un total de 22 años, Chile dejó de ser una colonia y pasó a ser una República independiente que empezaba a organizarse. 

La complicada situación que España vivía en la Europa convulsionada por la Revolución francesa, tuvo un punto cúlmine en la ursurpación del trono español por parte de Napoleón Bonaparte y la posterior entronización como Rey de José I, hermano del Emperador francés. 

La Independencia (1810-1823) 
A principios del siglo XIX, hechos como la Revolución Francesa y la Independencia de los Estados Unidos incrementaron los sentimientos independentistas de muchos americanos. En el caso de Chile, después de la invasión de Napoleón a España y la caída del Rey Fernando VII, en 1810, los criollos establecieron en Santiago una Junta Nacional de Gobierno para dirigir la Colonia a nombre del monarca. Esto fue considerado como una rebelión y comenzó una lucha entre los criollos y el Ejército Español enviado desde el Virreinato del Perú. Después de numerosas batallas, en 1818 se proclamó la Independencia Nacional y se nombró a Bernardo O’Higgins como Director Supremo del país. 

Consolidación de la República (1823-1861) 
Después de un largo período de anarquía, se estableció durante 30 años un régimen republicano, unitario, presidencial y autoritario. De esta forma, se logró terminar con los caudillos y mantener cierta estabilidad política y social. Hubo también una apertura comercial hacia el exterior y se incrementó la explotación de minerales, principalmente plata y cobre. En lo cultural, influyeron las ideas europeas a través del cultivo de las letras. En 1842 se funda la Universidad de Chile y en 1851 se inaugura el ferrocarril de Copiapó a Caldera. En esta época, también se fomentó la llegada de colonos alemanes al sur del país. 
La República Liberal (1861-1891) 
Durante este período, Chile logró mejorar considerablemente su situación económica debido a la explotación de importantes yacimientos mineros de plata, cobre y salitre en el norte del país. Sin embargo, esta bonanza económica trajo consigo una serie de problemas con Perú y Bolivia, ya que estos países miraban con gran interés los atractivos económicos de la zona. Esta rivalidad derivó en 1879 en la Guerra del Pacífico, de la que Chile salió victorioso. Con ello, el país se consolidó como una potencia militar y como el mayor productor de salitre natural del mundo, químico de gran utilización en ambas guerras mundiales. Gracias a esta bonanza surgió una nueva clase dominante, enriquecida por la minería, y se inició una serie de adelantos en los distintos sectores de la economía nacional. Los grandes cambios que se produjeron en el país durante todo este período generaron en las nuevas clases influyentes un espíritu más liberal que se oponía al tipo de gobierno presidencialista que regía hasta ese momento. Esa fue la génesis de un conflicto social y político que culminó con la Revolución de 1891, tras la cual fue derrocado el Presidente José Manuel Balmaceda y se instauró un régimen de gobierno parlamentario.

El Parlamentarismo (1891-1925) 
Con este nuevo sistema de gobierno, que se inicia con el presidente Jorge Montt, el Primer Mandatario perdió prácticamente todo el poder, el que pasó a manos del Parlamento, constituido por la clase dominante, lo que generó un gran desorden político, social y económico. A principios del siglo pasado, la crisis llegó a tal extremo que la clase trabajadora comenzó a exigir cambios que mejoraran su calidad de vida y, en 1909, se creó la primera organización sindical del país. En 1920 fue elegido Presidente Arturo Alessandri Palma -quien gobernó hasta 1925-, lo que fue visto como un triunfo de la clase media. Mientras tanto, el salitre seguía siendo el pilar fundamental de la economía chilena. La situación se mantuvo hasta que Alemania inventó el salitre sintético durante la Primera Guerra Mundial. En 1925 se promulgó una nueva Constitución, la que terminó con el parlamentarismo y volvió a reforzar el poder del Presidente. 

La República Democrática (1925-2006)
Las nuevas reformas y el surgimiento y consolidación de nuevos grupos sociales hicieron que, entre 1925 y 1932, se creara cierta inestabilidad política y social, marcada por distintas intervenciones militares. Sólo en 1932, con la reelección de Alessandri, se logró volver a la constitucionalidad. Desde esta fecha fueron surgiendo con más fuerza las alianzas políticas y se realizó una serie de reformas sociales por medio de leyes como el seguro obrero, salud, educación y jubilación. En el desarrollo económico, se sigue el modelo en el que el Estado cumplía un papel fundamental. Un ejemplo de ello fue la creación de la Corporación de Fomento (Corfo) como un organismo encargado del desarrollo industrial. 

En 1964 asume la presidencia Eduardo Frei Montalva, militante de la Democracia Cristiana que, bajo el lema de “la revolución en libertad”, inicia en Chile una etapa política marcada por la Doctrina Social de la Iglesia, que llamaba acercar el progreso económico a los sectores más desposeídos. Frei inicia una de las transformaciones más significativas en la historia económica del país al poner en marcha la Reforma Agraria, cuya implementación sería el germen de una crisis política posterior. Es la misma época en que la Unión Soviética consolida su sistema político e inicia una expansión ideológica que tiene su máxima expresión en el apoyo económico, militar y político al régimen de Fidel Castro en Cuba. Estas ideologías llegan también a Chile y fortalecen a la izquierda parlamentaria, que llega al poder con Salvador Allende en 1970, quien, a pesar de no haber ganado la elección por mayoría absoluta, accede a La Moneda luego de que una sesión del Congreso Pleno le entregara el mando de la nación. 

Allende y la Unidad Popular inician una experiencia única en América Latina, al estatizar las fuentes productivas que estaban en manos privadas y al aplicar el modelo socioeconómico soviético, que incluía fijación de precios y racionamiento de los insumos básicos. En ese plano, destaca la nacionalización del cobre, industria que sostiene hasta estos días la economía y que, por primera vez, pasó a manos chilenas. Sin embargo, estos drásticos cambios sociales, sumados al surgimiento de grupos de ultraizquierda más radicales que abogaban por la “vía armada hacia el socialismo”, generaron un clima de gran inestabilidad social. 

Poco a poco Allende se fue separando más de la Democracia Cristiana, que le dio su apoyo en el Congreso Pleno, lo que generó una gran división política en el Parlamento y también fuera de él. Incesantes cambios de gabinete, que incluyeron a militares en la última etapa, así como una inflación descontrolada evidenciaban la crisis que se vivía. La violencia se apoderó de las calles y tanto los sectores económicos, que se vieron despojados de sus pertenencias industriales y agrícolas, así como un pueblo desabastecido por interminables huelgas de camioneros y transportistas, exigían un cambio inmediato en medio de un quiebre institucional nunca antes visto en Chile. 

Luego de un intento fallido en junio, el 11 de septiembre de 1973, una junta militar integrada por los cuatro comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y de Orden, y liderada por el general Augusto Pinochet, decide derrocar al Presidente Salvador Allende, quien se quita la vida en medio de un bombardeo a la sede de Gobierno. Los militares clausuran el Congreso, prohíben cualquier actividad política e inician un período de reconstrucción nacional que, en una primera etapa, se aboca al restablecimiento de la actividad económica, al desmantelamiento del régimen socialista y, en 1978, a la implementación de una nueva Carta Fundamental. Miles de personas fueron detenidas y ejecutadas, mientras que otras tantas debieron salir al exilio. Esto generó gran repudio mundial. La junta militar logró en 17 años de gobierno implementar un exitoso sistema económico autónomo que permitió un gran crecimiento. 

En 1988 un plebiscito convocado por el mismo gobierno obliga a llamar a elecciones libres, con lo cual, en 1990, se pone fin al régimen de facto y se reanuda la actividad parlamentaria. Cuatro han sido los presidentes que, desde esa fecha, han llegado hasta La Moneda apoyados por la misma coalición de centro izquierda: Patricio Aylwin (1990-1994) y Eduardo Frei (1994-2000), ambos demócratacristianos), el socialista Ricardo Lagos (2000-2006 y la actual Primera Mandataria, Michelle Bachelet, (2006-2010).

 

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